Pasos en el diseño de un almacén
17 de Octubre de 2019
Distribuir el espacio del almacén de manera adecuada es fundamental para sacar el máximo partido a la instalación. En numerosas ocasiones se piensa que este proceso es sencillo o que no tiene ninguna importancia, sin embargo el diseño del almacén es un aspecto a tener muy en cuenta para obtener los mejores resultados.
Distribuir el espacio
Una buena forma de conocer todas las posibilidades de un espacio, es comenzar a distribuirlo sobre un plano, de esta forma se puede ver el potencial que tiene de manera sencilla. El no realizar este estudio previo, puede desembocar en el futuro en problemas mayores, como falta de espacio, reorganizaciones…etc.
En general a la hora de distribuir un espacio, teniendo en cuenta que cuyo fin es ser un buen sistema de almacenamiento, se deben tener en cuenta diversos aspectos. En primer lugar es vital aprovechar todo el espacio disponible, a la vez que se disfruta de la mayor facilidad de acceso posible a los productos o mercancías almacenados.
Además es importante intentar que la manipulación de las mercancías sea mínima, para de esta manera no perder tiempo, algo que está directamente relacionado con las pérdidas. Por otro lado también debe ser fácil controlar las cantidades que están almacenadas, es decir, el stock de producto o mercancías.
Si se respetan estas normas básicas, a la hora de distribuir el espacio sobre el plano el éxito del sistema de almacenamiento está garantizado. Con respecto a las zonas que deben definirse en el almacén, suelen distribuirse en zona de carga y descarga, recepción, almacenaje, preparación de pedidos y expedición.
Las zonas de un almacén
La zona de carga y descarga suele situarse en la parte exterior del almacén, ya que es donde descargan los vehículos que transportan las mercancías. Es importante que el espacio para esta tarea sea suficiente, de hecho lo más recomendable es que se realice en una zona independiente del resto del espacio.
En caso de no disponer de espacio suficiente como para contar con un área independiente para la carga y descarga de mercancías, también se puede optar por habilitar este espacio a los lados del almacén, una ventaja de este método es que la carga se puede manejar a mayor velocidad, por lo que es una buena opción cuando no se cuenta con el espacio necesario.
Por su parte, la zona de recepción es en la que se realiza la recepción de la mercancía, el control de calidad y su clasificación posterior. En primer lugar una vez que la carga llega a la zona se debe comprobar si el envío es correcto, a la vez que se comprueba su calidad, finalmente se procede a ubicar la carga dentro del almacén.
En este punto es cuando es necesaria la zona de almacenaje, ya que en ella solamente se realizan tareas relacionadas con el alojamiento de la mercancía. En este sentido hay que destacar que existen diversas formas de almacenar los productos, ya que puede hacerse sobre el suelo o utilizando estanterías metálicas, entre otras alternativas. Es muy importante elegir aquel sistema de almacenaje que sea mejor para el producto, teniendo en cuenta la cantidad y el tiempo que estará almacenado, entre otros factores.
Cuando se opta por almacenar los productos o mercancías en el suelo lo que se hace es colocar unidades de carga, como por ejemplo palets, unas sobre otras. Este sistema permite aprovechar al máximo el espacio, sin embargo no todas las mercancías pueden almacenarse así, por ejemplo las más frágiles o que no tienen apenas resistencia.
Por otro lado este sistema de apilado no permite un buen acceso al producto, por lo que se pierde mucho tiempo en desmontar la pila para coger la unidad de carga necesaria. En general este sistema solo se aconseja para mercancías de gran resistencia, como ladrillos, bloques de hormigón o cementos, entre otros.
Para el resto de mercancías, es decir, para aquellas que no se pueden apilar en altura, o que no poseen capacidad de resistencia suficiente, o simplemente en los casos en los que se requiere de una mayor accesibilidad al producto, el mejor sistema de almacenamiento son las estanterías metálicas.
Una de las mayores ventajas que presentan las estanterías metálicas modulares como sistema de almacenaje es que se pueden adaptar al espacio disponible según las necesidades. Además en el mercado hay numerosos diseños, lo que permite escoger aquella que mejor se adapte a las necesidades de almacenamiento de las mercancías.
Las mejores estanterías metálicas modulares son galvanizadas, aprovechan al máximo el espacio, tienen un sencillo montaje son tuercas ni tornillos, son adaptables y configurables a los espacios disponibles, se les pueden añadir estantes adicionales y son resistentes a la humedad y el desgaste.
En este sentido hay que destacar que en el mercado existen estanterías diseñadas especialmente para almacenes y logística, y también pensadas para almacenar diferentes tipos de mercancías, por ejemplo para cargas medias, para cargas más ligeras o para pesos pesados… entre otras opciones.
Por ejemplo para el almacenamiento de cargas medias, las estanterías metálicas en esquina son una buena alternativa a tener en cuenta, ya que al ser rinconeras permiten aprovechar al máximo el espacio. Además su montaje es muy sencillo, ya que no llevan ni tornillos ni tuercas, de hecho no hacen falta ni herramientas.
Además su diseño modular permite ampliarla en un futuro si es necesario, para ello solamente se tienen que tener en cuenta las dimensiones deseadas y el lugar en el que se desea añadir el modulo adicional (a la derecha o a la izquierda). De esta forma se puede completar toda una pared o una zona a organizar.
Otra zona necesaria en el almacén es la de preparación de pedidos, siempre y cuando en el almacén se trabaje con mercancía de salida, ya que esta requiere de una configuración diferente a la de entrada. Esta zona puede integrarse en la de almacenaje o ubicarla separada de esta en otro área específica para este fin.
En caso de optar por integrarla con la zona de almacenaje, se suele optar por el picking en estantería. En estos casos la carga se suele realizar de manera manual, ya que este tipo de estanterías son óptimas para esto, aunque también se puede retirar la mercancía utilizando las carretillas específicas para picking.
Por último mencionar la zona de expedición, que es la destinada al embalaje de los pedidos que se han preparado en las zonas de almacenaje y zona de preparación de pedidos. Además esta zona también se puede utilizar para situar aquellas mercancías que deben ser expedidas y cargadas en los vehículos de transporte.
Otros usos necesarios del almacén
Además de todas estas zonas en las que se desarrollan las tareas anteriormente descritas, los almacenes también deben contar con otras destinadas a otros usos, como por ejemplo las oficinas, los vestuarios, los aseos….etc. También es importante prestar atención a la manera de ubicar estos servicios adicionales.
Por normal general casi todos los almacenes cuentan con una oficina de control, la cual suele situarse o en la zona de recepción o en la zona de expedición del mismo, aunque en algunas ocasiones se sitúa entre ambas, para que la operatividad y la eficiencia sean mayores, que es uno de los objetivos principales.
Las estancias destinadas a los aseos, los vestuarios o las oficinas generales se pueden ubicar en cualquier otra parte del almacén, aunque lo cierto es que lo más habitual es encontrarlas próximas a la oficina de control. En algunos casos lo que se hace es construir una entreplanta para estas dependencias.
Además de todo esto es muchos casos también resulta necesario contar con un espacio en el que recargar las máquinas de trabajo. Esta zona debe ser independiente y estar aislada, además también se recomienda que cuente con una buena ventilación, para que la seguridad sea la máxima en caso de accidente.
Conclusiones
Como se puede comprobar el diseño del almacén es un aspecto fundamental a tener en cuenta, ya que de ello depende que funcione adecuadamente. Además esto también permite garantizar la seguridad de todos los trabajadores, así como de todos los productos o mercancías que se almacenan en él.
Planificar el diseño del almacén es un proceso muy importante, ya que es el momento en el que se diseña el futuro entorno de trabajo. De este paso dependerá el éxito del almacén y del sistema de almacenaje elegido. Si se opta por lo correcto, en el futuro se evitarán numerosos problemas derivados de una mala planificación.
Como se ha podido ver todas las zonas del almacén son imprescindibles, ya que cada una de ellas tiene una tarea concreta. Por supuesto el contar con todas ellas o no, dependerá de la actividad de cada empresa, pero lo cierto es que por normal general en los almacenes se encuentran todas las descritas anteriormente.
En este sentido también es importante destacar el sistema de almacenamiento que se elige para cada producto o mercancía, ya que de ello depende su correcta conservación. Como se ha podido ver la zona de estanterías es casi imprescindible, ya que hay numerosas mercancías que se pueden almacenar en ellas adecuadamente.
Las estanterías metálicas son un sistema de almacenaje muy adecuado para los almacenes, además en el mercado existen numerosos modelos, cada uno de ellos diseñado para unas necesidades concretas, lo que las convierten en una solución de almacenamiento ideal para una gran cantidad de situaciones. Con un buen diseño de almacén y un buen sistema de almacenamiento, el éxito está asegurado.

