Tips sobre diseño y layout de almacenes
9 de Octubre de 2020
... espacios dedicados a almacenar productos y mercancías, a ser espacios para dar servicio y soporte a las organizaciones.
Al respecto es importante destacar que actualmente de los almacenes depende el éxito global de las cadenas logísticas, por este motivo es muy importante diseñarlos desde un principio de una forma adecuada, para que de esta forma puedan contribuir a cumplir todos los objetivos establecidos para el mismo.
Factores a tener en cuenta en el diseño de almacenes
Son muchos los factores que hay que tener en cuenta a la hora de realizar el diseño de un almacén, como por ejemplo su ubicación en un sitio óptimo, que se adapte según las operaciones a realizar, que cuente con el equipamiento necesario o que disponga de un sistema de información adecuado, etc.
Además también se pueden dar las circunstancias de que la instalación sea en almacenes nuevos, que la ampliación se realice en los ya existentes o que la reorganización se lleve a cabo en almacenes que están en servicio. Estas cuestiones afectan directamente a algunos de los factores que hay que tener en cuenta en el diseño.
Independientemente de cuál sea la situación, hay algunos aspectos que no varían y que es importante tener en cuenta, como por ejemplo el aprovechamiento máximo del espacio de trabajo, la facilidad de acceso al producto que se almacena o la flexibilidad a la hora de colocar productos o mercancías, entre otros.
Una buena distribución es fundamental
Antes de establecer la distribución final de un almacén, resulta de vital importancia realizar un layout, que es el diseño del almacén en un plano. De esta manera se obtiene una visión previa de cómo quedará el espacio de trabajo, y así también se tiene la posibilidad de realizar cambios según las necesidades.
Es importante que el diseño del layout se realice respetando escrupulosamente las principales reglas básicas del buen almacenamiento, para que de esta forma se obtengan los resultados esperados. Entre las mismas se encuentra una correcta distribución de zonas, facilitar los accesos…etc.
En general cualquier almacén debería poseer zonas de carga y de descarga, una zona de recepción, una zona destinada exclusivamente para el almacenaje, una zona en la que el equipo prepare los pedidos y una zona de expedición de los mismos, aunque estas necesidades podrían variar en cada caso.
¿Qué incluir en el layout de almacenes?
Es importante destacar que en el diseño del almacén en un plano, que es lo que conocemos como layout, se deben incluir tanto el continente como el contenido, es decir el diseño de la propia instalación, y el diseño de la disposición de todos los elementos que deben estar dentro de la instalación o almacén.
Con respecto al diseño de la instalación, es importante incluir el número de plantas, aunque se recomienda que los almacenes siempre sean de una sola, la vista de la plata del almacén, las principales instalaciones a incluir, como ventilación, seguridad, contra incendios…etc. y los materiales a utilizar.
La segunda fase de este diseño es el que hace referencia a la disposición de los elementos dentro de la instalación. En este caso lo más importante es tener en cuenta la eficiencia que presente el resultado para manejar productos o mercancías dentro del almacén, por lo que variará en función del tipo y la cantidad de stock con el que se trabaje.
Además también es importante tener en cuenta las entradas y salidas del almacén, el tipo de almacenamiento más efectivo en cada caso, las características de los productos o mercancías a almacenar, el método de transporte dentro del almacén, el inventariado, el embalaje a utilizar o las pautas de preparación de pedidos, etc.
Las zonas del almacén
Ya hemos comentado anteriormente la importancia de realizar la distribución del almacén por zonas, y ahora pasaremos a hablar concretamente de cada una de ellas. Al respecto es importante destacar que es muy importante que se respete las tareas a desarrollar en cada una de ellas para obtener los resultados deseados.
La zona de carga y descarga seguramente estará situada fuera del almacén, aunque también podría estar dentro. Aquí tienen acceso directo los camiones o vehículos que transportan o reparten los productos y las mercancías. Es importante que estas actividades estén separadas del resto.
En cuanto a la zona de recepción estará situada lo más alejada posible del resto del almacén, para que de esta forma además de recibir los productos o las mercancías, se pueda llevar a cabo un control de la calidad y la clasificación. Después será el momento de determinar su ubicación dentro del almacén.
En la zona de almacenaje será donde se sitúen los productos o mercancías, sin embargo de esta zona hablaremos en el siguiente apartado, ya que pensamos que requiere de una mención especial, puesto que de ella depende directamente el correcto funcionamiento del almacén.
La zona de preparación de los pedidos no es necesaria en todos los almacenes, aunque si recomendable. En la misma se cambia la configuración o la composición de los productos o mercancías de salida. Lo ideal es que esté integrada en la zona de almacenaje, aunque puede estar también separada.
Con respecto a la zona de expedición es en la que se realiza el embalaje de los pedidos que han sido preparados en la zona anterior. En algunos casos esta operación no es necesaria, pero se puede utilizar para almacenar los productos o las mercancías que se tienen que expedir, y por lo tanto cargar para su distribución.
Por último hay que mencionar que el almacén también deberá contar con otras zonas en las que realizar otras tareas necesarias para desempeñar el trabajo del día a día. Estas son conocidas como zonas de servicios, y en las mismas se encuentran los vestuarios, aseos, la zona de carga de baterías de máquinas, etc.
Tipos de almacenamiento para alojar la mercancía en el almacén
Está claro que todas las zonas del almacén poseen importancia, sin embargo la zona de almacenaje la posee especialmente. La misma debe ser la destinada a alojar la mercancía, pero este fin se puede llevar a cabo de diferentes maneras, por ejemplo apilada o en estanterías metálicas, entre otras.
A la hora de elegir el tipo de almacenamiento de la mercancía en un almacén hay que tener en cuenta diversos factores, pero el más importante de todos es sin lugar a dudas el tipo de producto a almacenar, la capacidad de apilado que tiene el mismo, la cantidad que se poseerá o el tiempo que estará almacenado.
Un almacenamiento en pilas es el que se realiza colocando la carga una sobre otra usando como soporte el propio palet. Este sistema permite aprovechar el espacio, sin embargo no se puede utilizar para almacenar todos los materiales, ya que algunos podrían romperse o caerse. Además no es nada accesible.
En cuanto al almacenamiento en estanterías, se suele realizar colocando estructuras metálicas formadas por bastidores y largueros. Esto da como resultado huecos en los que colocar las unidades de carga de una manera organizada y segura, y en general se pueden modificar en altura para adaptarlos según las necesidades.
Sin lugar a dudas esta es la mejor alternativa que existe en cuanto a sistema de almacenaje para almacenes, ya que ofrece numerosas ventajas y beneficios. Además en el mercado existen actualmente numerosos modelos de estanterías metálicas, que permiten obtener la que mejor se adapte a las necesidades.
Tal es el caso de las estanterías metálicas para pesos pesados con diferentes módulos y niveles de carga que soportan hasta 500 kg por estante, las estanterías metálicas para cargas medias, modulares y galvanizadas que soportan hasta 280 kg por estante y las estanterías metálicas para cargas ligeras configurables y modulares, una magnífica opción económica para aprovechar al máximo el espacio en almacén y que soportan hasta 200 kg por estante.
Otros aspectos a tener en cuenta
Además de todo esto, también es importante tener en cuenta algunos aspectos para distribuir correctamente la planta de un almacén, como por ejemplo que los productos o las mercancías de más movimiento, se deben situar siempre más cerca de la salida, para de esta forma no perder más tiempo del necesario en los desplazamientos.
También hay que tener en cuenta que los productos o las mercancías más pesadas o complicadas de transportar, se deberán colocar de una manera que permita realizar menos trabajo o esfuerzo tanto a la hora de desplazarlos, como a la hora de almacenarlos dentro de las instalaciones.
Por otro lado, las zonas altas se deberán destinar para almacenar los productos o las mercancías más ligeras y protegidas, para de esta forma aprovecharlo al máximo sin asumir ningún tipo de riesgo. Lo ideal en estos casos y siempre, es dotar de protección especial a los productos o mercancías que lo requieran.
En cuanto a los materiales inflamables y peligrosos, lo ideal es almacenarlos en una zona anexa al almacén pero ya en el exterior del edificio, para de esta manera minimizar riesgos. Aquí también se pueden incluir los productos o las mercancías que sean sensibles al agua o al sol, entre otros.
Por último señalar que todos los elementos de seguridad, como por ejemplo el sistema contra incendios entre otros, deben estar siempre bien situados, y para ello se ha de tener siempre en cuenta la situación de los materiales almacenados, ya que de ello dependerá que en caso de emergencia puedan actuar de forma adecuada.

